Música para el devenir de un sueño
Site specific para órgano de tubos
A través de su mecánica vibracional, el órgano de tubos posee la capacidad de poner en movimiento la masa de aire que lo contiene, y como una onda expansiva que trasciende lo meramente audible, su sonido no sólo se escucha, se propaga, atraviesa el espacio y afecta al cuerpo, operando en un plano emocional y visceral capaz de conmovernos o estremecernos profundamente.
Por su ingeniería y construcción, el órgano es, en sí mismo, un instrumento concebido site specific: pensado y diseñado de un modo inmersivo para cada espacio determinado, considerando la arquitectura, dimensiones y reflexiones del espacio que lo contiene con un afinadísimo balance entre sus centros tonales, su potencia y su profundidad. De ese vínculo entre el instrumento y el espacio que lo alberga nace una singularidad que vuelve única cada sesión de escucha. Su finalidad no es únicamente sonora, sino crear una vivencia. El órgano busca provocar una transformación, que quien lo escuche no permanezca intacto luego de atravesar esa experiencia.
Siempre me sentí atraído por escribir música para órgano, la emotividad visceral que me producía, me sensibilizaba, me conmovía. Profundamente atraído por la música de John Tavener, Oliver Messiaen, Steve Reich o Maurice Durufflé y también las influencias más pop como Sigur Ros, The Caretaker, Grouper, John Maus o Julianna Barwick. Música para el devenir de un sueño es el primer paso del resultado de una búsqueda personal de elevación y profundidad al que logré arriba como punto de llegada y partida a la vez. Es un conjunto de piezas lentas, oscuras y profundas, escritas para órgano y modificadas site specific que se retroalimenta en el acto inmersivo de percepción colectiva.







